lunes, 31 de diciembre de 2018

No. 31 [Eternal Sunshine]





El discurso de este post, que había sido planeado con antelación, ha cambiado por sucesos presentados en días recientes. 
Inicialmente, quería despotricar acerca de lo pasado en el año y todo lo malo que había sido, sin embargo, al organizar algunas fotos para compartirlas, me di cuenta que el año no había sido tan malo como parecía.
Quizás no me di cuenta antes porque la mayor parte de los meses me la pasé sintiendo autocompasión por la ruptura que hubo y la devastación que había dejado a su paso.
Ahora me doy cuenta de que han cambiado algunas cosas. Estos días me di a la tarea de depurar las entradas en borrador y me di cuenta de cuánto cambié en muchos aspectos,  sin embargo la esencia de todo lo que soy, sigue ahí. 
Yo sigo en pie, o eso parece, y después de todo eso es lo que realmente importa.
Si bien, este fin de mes no será muy diferente del 2017, sí lo será del resto que le precede.
Entendí que de alguna manera todo pasará. Aún no sé cuándo, ni en cuanto tiempo, ni si será pronto. Pero sé de una manera muy certera que a partir de ahora haré un esfuerzo por dejar que las cosas fluyan y pase lo que tenga que pasar  digo, no es como sí para mí me hubieran bastado sólo algunos meses para forzar el conseguir a alguien para no sentirme sola... [no debería, pero el comentario ardido]
Así es, no todo el 2018 estuvo lleno de atrocidades, debo decir que me divertí un poco y que agradezco a quién estuvo cuando lo necesité, aunque no hayan tendido su hombro para que me acurrucara a llorar o a desahogarme. 
Agradezco a las personas que para bien o para mal me escucharon en estos últimos días y que me arroparon con sus mantos sagrados de bondad, amistad y con consejos.
Ahora sé que hay gente que me aprecia y estará para hacerme reír con simplicidades, para mentirme y con ello hacer que una sonrisa salga de mí o para insistir en que me arregle y ser su "dama de compañía". 
Sí, el mundo aún no está tan podrido.
En otros días pensaba que estaría aquí, esperando sentada a que el valor tocara a mi puerta. Al final, nada más importa. Todavía espero ver arder el mundo y ser yo quién lo incendie poco a poco hasta que quede nada.
Pero en cosas menos caóticas, hoy, esa parte de mí que aún tiene algo de esperanza, les desea de todo corazón, que cada año a partir de ahora, sea mejor de lo que me pintan a mí los días venideros. 
Sé que para mí, se avecinan días tristes quizás, días intensos y más días felices. Días como tantos.

Este año, me acompaña Ann con la tan bella canción "Fin de año".
Qué ustedes tengan unas hermosas festividades, queridos lectores.


Feliz 2019

Hasta el próximo post.


P.S. Iba a pedirles que le dijeran muchas cosas, pero... Meh.

1 comentario:

Zeffe-san dijo...

Aprender a soltar lo que no sirve o nos ata. Quizás mas necesario para depurarnos que para salir a flote.

Cada inicio de año lo comparo con organizar el cuarto: escombras, limpias, acomodas, disfrutas del espacio cómodo.
Como una filosofía minimalista oriental.

En fin, que todo el año que nos espera, sea bendecido y con más alegría. Un gran abrazo S.I. 💋✌

PST. Nunca le entendí al tal Ann 😔