martes, 26 de enero de 2016

No. 019 [Naturaleza]

Y, mientras nos alejábamos del lugar en el que trabaja [Él en su auto y yo en el mío], únicamente podía pensar en que haberle contado lo sucedido esta mañana, había sido un grave error. Sí bien, traté de actuar normal, Él notó algo distinto, algo fuera de lugar en ese momento y no me pude contener más; me abrasaba el recuerdo de algo no sucedido y que, a su vez, tuvo relevante importancia en el trágico desenlace de esa tarde.
El cielo se veía completamente rojo, con abundantes nubes, como un presagio de una eminente desgracia; la música a todo volumen me proporcionó un ambiente de desorden estructurado. Un pequeño lugar en el cuál analizar todos los eventos del día.

Esta mañana fue diferente a otras.

Como es usual, llegué a la empresa a la que estoy asignada, muy temprano. De manera común, aguardo unos minutos en el auto antes de entrar al edificio. 
Un desvío hacia el tocador para aplicar unas notas de maquillaje y, entonces, paso al piso en el que estoy asignada.

Llevo un año y medio, ahí.

A esa hora, únicamente encuentro a chicos del call-center, a los cuáles no conozco y a los que quizás, sólo veré una vez en mi vida. Pero algo ha cambiado, ahora es frecuente saludar a los chicos de soporte, al área de Infra, a los de desarrollo...

Nos han estado rotando y ahora hemos terminado todos en un mismo piso, casi compartiendo un metro cuadrado, es abrumador y hostil. He hecho pocos amigos, a decir verdad, no tengo amigos aquí, ni los tendré en algún otro sitio.

Trato de ser cordial y amable con la gente, al final, todos son usuarios y yo soy su proveedor. Debo comportarme.

Saludo a un chico de desarrollo y luego noto que hay alguien más; me acercó porque él me ha visto y ha sonreído.
"¡Buenos días!"

Y todo parece suceder tan rápido.
Nadie notó nada, ya que no hay nadie cerca.

Si bien, lo sucedido sólo fue un acto de seducción y contacto [por parte de él], me siento tentada por unos segundos a corresponder.
Dudo de mí.

¿Cómo es posible que haya podido tambalear de ese modo?

Me alejo lo más rápido posible del sitio e inicio con mi día laboral. Me siento enojada. Todo sale mal.

He derramado el agua de la taza del café y por ende, mi café ha quedado horrible. Sólo puedo pensar en ese pequeño momento de debilidad, de duda.
Nunca he dudado si lo amo o no, sé que lo que siento por Él es algo real. De lo que dudo es de mi capacidad de alejarme de ciertas costumbres mías, esas que adquirí después de haber dado "final" a mi relación de la Universidad.

A lo largo del día converso con Él.
Le he dicho que me gustaría que nos besáramos como la primera vez, pero no parece importarle. Entiendo que tiene sus propias preocupaciones, últimamente ha tenido muchas cosas en la cabeza a causa del trabajo; han habido muchos movimientos y él ha quedado en un sitio que parece ya no le complace.

Aun así, me siento enojada, ignorada y sin importancia.
Disfruto mucho el tiempo a su lado, todo lo que hacemos, aunque a veces parece monótono.
En verdad extraño esa clase de besos y, aunque se lo he dicho, tiene demasiado tiempo que no recibo uno de esa clase.

El día transcurre. No me siento cómoda, sigo molesta y tengo ganas de quemar el mundo.
He preguntado si nos veremos, tal como habíamos planeado. Responde que sí.

Estoy ansiosa por verlo, a pesar de mi molestia, necesito que me abrace, necesito que calme mis demonios. 
Conduzco por la autopista, no temo a la velocidad, pero si a quedarme sin combustible antes de llegar a la primera caseta; entonces, reduzco la velocidad. Trato de mantenerme a menos de 120 Km/hr, pero siento una furia que se acrecienta cada kilometro recorrido.

Llego a su trabajo y cuando sale, también parece distinto.
Una parte de mí espera que me sorprenda con un beso como el de aquella vez, la otra parte acierta en que no sucederá.

Vamos de salida, el conduce frente a mí, me va guiando para salir de ese sitio. Conduzco tan rápido como puedo y tan concentrada como me lo permito. 
El cielo torna a gris oscuro, luego a negro. Temo por este vínculo.
Necesito un cigarrillo, pero he dejado de fumar hace algún tiempo, quizás ya nada vuelva a ser igual...

Me siento vacía.

El resto, es historia...

¿Es mi naturaleza, ceder ante esas "tentaciones"?
De ser así, temo decir que soy la clásica chica promedio. Nada extraordinario.



Hasta el próximo post.

1 comentario:

la MaLquEridA dijo...

Pues eso, te has etiquetado de una forma y no logras salir del hoyo si que estás metida en uno. Es lo que pienso. Tienes una etiqueta -yo tengo la de enojona- y hay que quitársela. Cosa complicada -otra etiqueta- si tomamos en cuenta que la portamos desde pequeñas.

Un abrazo choncho.