lunes, 14 de abril de 2014

No. 012 [Las cosas salen mal, más o menos bien...]

He encontrado un pequeño espacio de tiempo para poder postear.

Mentira, en realidad no había sucedido nada "TAN" interesante o intenso como para poder venir a dejar por este sitio, cuchitril, pocilga, alías bló.
Sucede que el desinterés es más frecuente en muchas partes de mi vida y como no hay nada que en realidad me anime, no parece ser importante que lo comente.

En fin, revisaba los archivos del blog.

Hace siete años empecé con esta aventura bloggeril, los principales incitadores fueron dos personas: el que decía llamarse mi mejor amigo y mi entonces novio.
De pronto vi muchas cosas escritas, la mayoría conciernen a mis desventuras y enojos, risas, escuela, algunos conciertos, muertes, vida... Son 402 entradas, no todas publicadas, preferí pasar algunas a modo "borrador" y reservarlas para mí para revivir viejas glorias, quizás, en privado.

Ahora, ya llevamos casi la mitad del cuarto mes de este año, esta será la entrada número 403 y en un mes y 19 días [si no me equivoco] será nuevamente mi cumpleaños y entraré al tan afamado "Club 27".
Claro, no soy rockstar, ni groupie, ni famosa... Pero ¿y qué?, también es importante.

En realidad no venía a platicarles eso [puede que sólo un poco], es sólo que, bueno, debo desahogar[me] de alguna manera.

Como bien saben las cosas iniciaron distintas este año, bastante distintas, y aunque no todo ha sido miel sobre hojuelas, intento ver el lado positivo de las cosas que suceden o no suceden.

Cuando inició el año hicimos una lista de "cosas por hacer", entre ellas radicaba el tener un fin de semana para nosotros.
A pesar de las trabas que hubo [y de que en realidad no hemos realizado más del 5% de cosas que hay en esa lista] al final, este fin de semana pudimos salir de la Ciudad e ir a Guanajuato.

¿Por qué Guanajuato? No sé, simplemente tenía ganas de ir y entre otras cosas, de estar solamente con él. 

He de confesar que la emoción me embargó cuando al final mi padre cedió el permiso, hace mucho que no me emocionaba de esa manera y así seguí hasta el día viernes. 
Como era de esperarse, estaba nerviosa. Tenía tantísimo tiempo que no compartía con alguien una salida; con alguien tan cercano y por quién sintiera cosas como las que ahora experimento.

La llegada fue un caos, pero al final, nuestra meta fue alcanzada.
Mis ánimos no mermaron. Estaba un poco incrédula de que al fin estuviéramos compartiendo un fin de semana sólo él y yo, pero muy contenta.

E iba siendo todo perfecto [según yo] y luego... No sé.

Hubo un momento en el que toda esa felicidad que tenía se fue al carajo por la incomodidad que sentí. 
No fue del todo como esperaba.

Y sí, de este fin de semana esperaba algo más.

"Las cosas salen mal, más o menos bien ...", dice una canción [o eso creo], no digo que no me haya divertido.
Reí mucho cuando hubo oportunidad y sonreí y disfruté de a poco las caminatas y las fotos y la vista y el recorrido e ir caminando tomados de la mano y los callejones, las estudiantinas, la noche, los besos...

Es sólo que aún tengo algo de incertidumbre e incomodidad que no me deja y eso no está nice.
Quizás esperaba otra actitud por parte de él, algo que no pareciera que lo aburría o desesperaba [aunque me haya dicho que no lo estaba aburriendo o desesperando]...

De regreso las cosas cambiaron un poco, hay mucho en que pensar y ver que es lo que más conviene.
Intento disfrutar todos los momentos que hay entre los dos, pero, ya no sé [y es que "yo sólo sé que no sé nada"]

Puras quejas ¿no les digo?

La parte buena, en el próximo post les vendré a dejar mi lista de lo que quiero para regalo de cumpleaños, así que vayan rompiendo la alcancía!

En fin, disfruten sus "vacaciones" de semana santa.


Hasta el próximo post!!!